¿Te falta un servicio? Pídelo.
El catálogo lo hemos escrito nosotros, leyendo normativa. Tú sabes cuál es el papel que de verdad te quita la tarde, y eso no sale en ningún boletín oficial.
Nos lo cuentas con tus palabras
Qué documento te quita la tarde, qué le darías y qué esperas recibir. No hace falta que sepas qué normativa lo regula: eso es nuestro trabajo.
Miramos si se puede hacer bien
Un servicio entra solo si su respuesta se puede anclar a una norma que podamos citar. Si no hay artículo que enseñar, no lo construimos: preferimos decir que no antes que entregar algo que nadie pueda comprobar.
Te contestamos, sea sí o sea no
Y si es que no, te decimos por qué. A veces es que ya existe gratis, y entonces te decimos dónde.
Lo pedido ordena lo que construimos
Las propuestas se ordenan por lo que le cuesta al cliente hacerlo a mano en un año. El catálogo lo escribimos nosotros; el orden lo ponéis vosotros.
Lo que no vamos a construir
- Lo que ya está resuelto y gratis. Si tu colegio, tu gremio o el Ministerio lo dan hecho, te mandamos allí.
- Lo que no se puede citar. Sin un artículo que enseñar, quien firma no puede comprobarlo, y entonces no sirve.
- Lo que necesita tu histórico o tu agenda. Eso es un programa de gestión, no un servicio por uso. Ya existe, y es de la misma casa.
Ocho preguntas, tres minutos.
Para guardarla hace falta una cuenta, porque es donde vas a leer nuestra respuesta. Escríbela ahora: no se pierde nada de lo que pongas, te lo devolvemos en cuanto entres.